3 jul. 2012

La calidad del Té

No es té todo lo que reluce. Cuando los compramos a granel, tendemos a creer que son premium. Es más, suponemos que son de gran calidad sólo porque proceden de China, India, Japón o Taiwán. Pero, obviamente, hay mucha paja entre tanta hebra. Lo mismo pasa con el aceite de oliva o los buenos vinos, la procedencia no lo es todo.

Para encontrar té de gran calidad tampoco hay que fiarse al 100% de los precios. No por ser más caro será más bueno. Hay que catar, hay que dejarse aconsejar y, atención, comenzar a fijarse en las certificaciones, sellos de calidad que a partir de ahora nos pueden servir de guía a la hora de componer nuestra 'Tecoteca'.

No olvidemos que el té es un producto alimenticio y que debe cumplir con requisitos legales y contar con certificaciones más allá de lo que exige la ley. Existen muchas agencias de certificación independientes que se encargan de asegurar que la producción cumple con los requisitos establecidos por diferentes organizaciones o países. Cada vez, las certificaciones son más requeridas y muchas nacen para dar respuesta a algunas de las exigencias de los consumidores, cada vez más atentos y en busca de productos que sean responsables social, ambiental y económicamente.


No cabe duda de que existe la necesidad de certificar los productos, su procedencia y su tratamiento si queremos estar seguros de lo que vamos a consumir. Obtener voluntariamente estas certificaciones conlleva un coste adicional para los productores, pero les da la oportunidad de mejorar, cambiar para hacer las cosas mejor, tener mejores prácticas y fomentar una cultura de sostenibilidad, lo que les confiere una mayor credibilidad, transparencia, responsabilidad y por supuesto confianza frente al consumidor. A partir de ahora, le invito a que pida a su proveedor las certificaciones del té que vaya a comprar. Se va a sorprender, no es té todo lo que se embolsa...